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El silencio inunda las calles de Hellín en una Semana Santa marcada por el coronavirus

El silencio inunda las calles de Hellín en una Semana Santa marcada por el coronavirus

viernes 10 de abril de 2020, 20:57h

La Semana Santa de Hellín más atípica que se recuerda en la reciente historia se acerca al tramo final, marcada por el silencio en las calles de una ciudad que, desde el pasado Viernes de Dolores, sigue sumergida en la conmoción por la pandemia del coronavirus.

Así tras la suspensión de los actos más típicos, precisamente, comenzando por Viernes de Dolores, y siguiendo por el sábado, Domingo de Ramos, Lunes y Martes Santo, uno de los momentos más complicados de digerir para algunos fue cuando no pudieron disfrutar de una jornada, como Miércoles Santo, que, con el paso de los años, se ha ido convirtiendo en la preferida de muchos hellineros y turistas.

Del mismo modo tampoco se celebró la Procesión de Jueves, ni la mágica tamborada de por la noche; y por la mañana, Camino de las Columnas, dirección al Calvario, junto a una procesión en la que, diez años después de su debut en la Semana Pasional, debería haber participado- con novedades incluidas en el trono, junto a la imagen de Luis Álvarez Duarte-el Cristo de la Clemencia.

Tampoco han podido desfilar, entre la tímida lluvia con la que ha amanecido la ciudad este Viernes Santo, ni Santa María Magdalena, así como la Oración del Huerto y Nuestro Padre Jesús Nazareno, que debutó un Viernes Santo, de 1945.

Debut aparcado

Tampoco podrá debutar en la Procesión del Santo Entierro la Hermandad del Traslado del Cristo al Sepulcro con Nuestra Señora de la Esperanza, trece años después del inicio de su proyecto; o la propia Magdalena, La Verónica, Virgen de las Angustias, La Soledad, El Resucitado o el Cristo Yacente que, el año pasado, entonces por culpa de la lluvia, tampoco pudieron desfilar.

Solo el redoble del tambor se escucha en esos horarios que la Asociación Peñas de Tamborileros recuerda de salida en las distintas tamboradas. La ciudad vive momentos de su Semana Santa, con el redoble desde un balcón, en la terraza o desde el interior de la propia vivienda. El "racatapla", es la vida de la Semana Santa hellinera. En estos momentos se ven los sufrimientos en los miles de familias, pequeños, adolescentes, padres y madres, abuelos y abuelas miran con amor semanasantero , que siga germinando el fervor por la Semana Santa en todo su conjunto, y que el próximo año por el viejo camino de herradura de las Columnas, el cortejo procesional tome su camino, el tamborilero anuncia la llegada de la Santa Cruz, para cerrar desfile la Dolorosa en la sima del Monte Calvario.

Serán recuerdos de lo no vivido dos años consecutivos. El 2019, por la climatología, que vino muy bien el agua para los campos del municipio, pero el 2020 un traicionero Virus que se llevó muchas miles de vidas, que sin lugar a dudas desde el Calvario, y por fondo el Cementerio, mirando al cielo, recordaremos a quien ya no volverá a ver su Semana Santa.

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