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Urge tomar una decisión

miércoles 25 de noviembre de 2020, 07:58h

Si no queremos que este País, aún hoy, a duras penas, llamado España, acabe desapareciendo del Mapa Mundial, en cuyo empeño está a todo tren este maldito llamado Gobierno Progresista de España, que no va a dejar títere con cabeza y tales serán los destrozos que infrinjan al País que, en verdad, va a ser muy difícil reconducirlo hacia la normalidad, si es que no será imposible. Porque, día sí y día también, todos los actos y acciones de ¿Gobierno? de quienes nos gobiernan, tienden indefectiblemente a desangrar las instituciones democráticas españolas, sin límite ni medida, entrando hasta lo más profundo de las mismas, a fin de inutilizarlas y cambiarlas por otras hechas a su semejanza y antojo, y cuanto más se tarde en hacer frente, de la manera que sea, a las tropelías de este maldito Gobierno Progresista de España, cuyo horizonte es acabar con la nación y con los españoles, repito, más difícil será volver a nuestras fuentes si es que no será imposible.

Hace ya muchos años que publiqué, en el Diario “El Pueblo de Albacete”, hoy hibernado, desde Diciembre de 2.012, bajo el título “SEÑAS DE IDENTIDAD” (del que ya di referencia en este mismo medio), en el que como tales, enumeraba EL IDIOMA, LA MONEDA Y LA BANDERA (incluyendo dentro de ésta EL ESCUDO), tres señas de identidad esenciales y necesarias, sine qua non puede llamarse a un País País, o a una Nación Nación, concluyendo que la falta de alguna de ellas, sería el indicador del inicio del camino de ese País o Nación, hacia su desaparición y extinción. Venían a cuento aquellos asertos en relación con la supresión de la moneda, en nuestro caso, la PESETA, sustituyéndola por un híbrido EURO, lo que suponía y ha supuesto la pérdida de la soberanía española sobre su propia nación y sobre la ciudadanía española, quedando en manos de una Comisión Europea, de la que dimanan resoluciones y directivas que socavan dicha soberanía, en definitiva, fue un paso en orden a la venta de nuestra alma al diablo, porque dejábamos de ser dueños y señores de nuestros actos y de nuestra total y absoluta libertad para regirnos de la manera que tuviéramos por conveniente y seguir poseyendo una absoluta libertad como guía esencial de nuestros actos y decisiones. Fue alabada hasta la saciedad esa renuncia a nuestra insigne “MONEDA” (LA PESETA) y su sustitución por el EURO, aduciéndose lo ventajoso, que dentro del ámbito económico, suponía tal decisión, pensando siempre en el liberalismo económico y en las mastodontes corporaciones que acabarían haciendo de su capa un sayo y esquilmarían al pueblo llano y sencillo, argumentado por mi parte, que muy bien, que conciertos económicos y solidarios, los que fueren necesarios, pero manteniendo cada Estado su soberanía, sin límites ni cortes algunos, siendo responsables cada uno de los mismos de sus propias y libres decisiones. Vamos, mantener, el Mercado Común, tal como estaba planteado y, en su caso, si fuera preciso, potenciarlo y hacerlo más ágil y operativo, pero no entregar nuestra alma al diablo, porque, al fin y a la postre, cada país es su propio país y cada uno de ellos tendería, sin ambages y naturalmente, a acercar el ascua a su sardina, y siempre tendríamos cada uno, un amplio margen para maniobrar y defender nuestras posiciones a ultranza. Mas, como se ve, por lo visto, valga la redundancia, se hacía necesario crear un Superestado, la Unión Europea, con su Gobierno (Comisión), su Parlamento y todo el organigrama administrativo y solamente consuntivo de recursos económicos, trasladando a ese elefantiásico mastodonte todas las deficiencias y corruptelas que arrastran, por su propia naturaleza, cada Estado Miembro, creando una nueva casta que se mueve como pez en el agua, dados los bondadosos y pingües salarios, retribuciones, prerrogativas, privilegios, bicocas, sinecuras, etc., tirando con pólvora del Rey, mientras al pueblo, siempre sumiso y obediente, a verlas venir y a seguir aportando caudales para tales menesteres, con el sudor de su frente, con sus lágrimas derramadas y, también, en no pocos casos, con su propia sangre, mientras los jerifaltes europeos viven como reyes, con unos estipendios escandalosos, que no hacen sino poner de manifiesto la razón de su creación, dando a entender, en definitiva, que no cabían tantos chorizos en cada país miembro y había que crear este superestructura, para albergar a unos pocos de miles, a los que no les falta de “ná” y como siempre, al pueblo llano, que le den morcilla, porque no me dirán que la Merkel o Macron o cualquier otro mandamás europeo deja de dormir acuciado por los problemas, pongo, por ejemplo, de España, de lo contrario, dada la situación por la que atraviesa este País, en descomposición, como un cadáver de meses, habrían articulado un mecanismo para desalojar de las poltronas a toda la escoria que actualmente nos gobierna y que conduce inexorable e indefectiblemente, a España, hacia el abismo y la debacle, hacia la ruina, la miseria y la pobreza, pues basta ver, como termómetro fehaciente, el aumento constante y diario de las llamadas “colas del hambre”, en cualquier ciudad de la nación y en una situación análoga ya, si no sobrepasada, de una Venezuela cualquiera. Se trataba de una quimera, de construir unos Estados Unidos de Europa confrontándolos a los Estados Unidos de América. Harta y baldía tarea, tratándose de países que anduvieron a la gresca durante siglos y que no se soportan mutuamente, y la prueba del algodón nos la ha demostrado Gran Bretaña, que jamás renunció a su moneda, la libra, y que ha dicho bye bye a la UE, para recuperar su soberanía y, sobre todo, su libertad.

Pues bien, en aquel momento ya nos quedamos sin una de esas señas de identidad que caracterizan y hacen a un País, ser País, inoculando el orgullo en sus ciudadanos. Pero, hete aquí, que esta pasada semana, se ha dado un paso más, hacia la desaparición de España, como País y como Nación, cual ha sido la aprobación del Proyecto de Ley Orgánica de Modificación de la LOE, la llamada LOMLOE o más eufemísticamente, Ley Celaá, que le da un golpe de muerte a otra seña de Identidad de un País, tal como es EL IDIOMA, el cual ha sido descabalgado de medio país (Cataluña, País Vasco, Comunidad Valenciana, Baleares, Navarra y quien tenga la desfachatez de apuntarse, pues la puerta queda abierta), propinando una estocada de muerte a uno de los idiomas más universales que se conocen dentro del mundo mundial (y no sabemos si de la órbita infinita, sobre lo que nos podría haber dado luz el satélite Ingenio, si no hubiera sido por la chapuza de sus promotores) y dejando, una vez más, a España, como La Casa de Tócame Roque o como un Patio de Porteras, lo que no es sino una señal más de la inquina, del rencor, de la animadversión y del odio de una gentuza que se ha hecho con las riendas del poder y con una misión exclusiva de destruir todo lo que se mueva. No es de extrañar que las voces de los intelectuales más reconocidos y del pueblo en general se hayan hecho oír hasta en el espacio sideral, por la patraña y desprósito cometidos por ese maldito e infernal llamado Gobierno Progresista de España, siendo esta supresión del castellano como lengua vehicular un pecado mortal y un delito de lesa humanidad, si es que la referida Ley no se hace acreedora más bien, a la constatación de una infamia y de un genocidio intelectual (recordemos que contiene normas tan “normales”, como que se pase de curso con suspensos a gogó, la supresión de la educación especial, las trabas a la educación concertada buscando su desaparición, el adoctrinamiento sexual de los menores de 6 años, y un largo etcétera) sobre nuestras futuras generaciones, de la que saldrán rebaños de ovejas sumisas, incultas, incapaces de valerse por sí mismas, y con el chip de la progresía implantado en su cerebro del que no quedará señal alguna, pues la voluntad y la inteligencia, les será borrada de cuajo. ¡Qué obsesión!, especialmente, con la sexualidad de los niños que tiene este Gobierno, que pareciera que los quisieran tener a tiro para tirárselos (recordemos los abusos sexuales denunciados en el Centro de Menores de Mallorca, nunca esclarecidos, más bien tapados por quien debiera haber ordenado investigar, nuestro Pablito Iglesias, alias, entre otros, “El Jorobado de Notre Dame Español” y que se puso hecho una basilisco cuando en el Congreso de los Diputados le interpelaron sobre la negativa a abrir una Comisión de Investigación en el Parlamento Balear, lo que dejó el olor a podrido más a la luz).

Con motivo de cumplirse 75 años de los juicios abiertos contra la élite nazi, entrevistado en el Diario “ABC” el llamado último fiscal de Núremberg, el estadounidense de origen húngaro, Benjamín Ferenchz, declaró: “Lo que vi en los campos de concentración me sigue pareciendo inimaginable”. Pues algo así diría si viera el proceso a que este maldito Gobierno Progresista de España, está sometiendo al País, pues, que, pese a su edad, (cumplió 100 años el pasado mes de Marzo), la vista no le falla y el olfato, me temo, que tampoco. Desde luego, Hitler, no hubiera encontrado mejores vasallos para instaurar el Reich de Los Mil Años, que estos botarates integrantes del actual Gobierno Progresista de España.

Y si queremos una imagen (dicen que una imagen vale más que mil palabras) sobre el estado caótico en que está inmerso este País y lo que se nos viene encima, podríamos tomar la del satélite Ingenio, cuyo fiasco (ocho minutos en el aire), nos ha costado la friolera de 200 millones de euros tirados a la basura, pareciendo pueril la explicación que algún segundón anónimo ha dado, de que se conectaron al revés dos cables en el cohete propulsor, lo que debería llevar a la dimisión irrevocable a nuestro Excelso y Astronauta Ministro de Ciencia e Innovación, Pedro Duque. ¿No será que, dados nuestros antecedentes corruptos, de esos 200 millones, no llegaran a su destino ni la cuarta parte?

Y mientras estas cosas suceden, su Majestad el Rey de España, Don Felipe, confinado por haber estado en contacto con un positivo el pasado domingo, que digo yo, qué hacía Su Alteza Real un domingo, en vez de estar recluido en casa, conciliando con su esposa y sus hijas, tal como se nos insta a todos los españoles.

MIGUEL-ÁNGEL VICENTE MARTINEZ

25 de noviembre de 2.020

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