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Elucubraciones

Por Miguel Ángel Vicente
miércoles 28 de julio de 2021, 04:53h

La sentencia del Tribunal Constitucional que establece que el Real-Decreto-Ley que declaró el primer estado de alarma es de todo punto de vista “ilegal”, es decir contrario a la Ley, porque, razona el Tribunal, no es que se limitaran al máximo los derechos de los ciudadanos, sino que se restringieron hasta tal punto que se les vació de contenido, pues como declara el Alto Tribunal, “No se pueden suspender derechos de forma unilateral y sin control”, que es, a la postre, lo que buscaba el Pseudo-Doctor-Sánchez, alias “Pinochón” (ya saben, por aquello de un Falcon para él y su señora y otro o varios, ya he perdido la cuenta ante el aumento que sin control se percibe, para sus napias). Y no es que los Magistrados cuestionen las medidas que se tomaron, sino que tales medidas debieron ser amparadas bajo la declaración del “Estado de Excepción”, que requiere, sobre todo, un mayor control del Parlamento (o sea, del Congreso de los Diputados, donde reside la voluntad popular), que es lo que el Pseudo-Doctor trató de evitar y, efectivamente, evitó, a fin de campar por sus respetos, confinando a la ciudadanía, digamos en un remedo y, a la vez, ensayo, de lo que está dispuesto a llevar a cabo, en su megalómana voluntad de arrasar la Constitución Española, que nos dimos en la Transición, y sustituir el régimen español, por un régimen de corte bolivariano, tipo la Venezuela de Maduro, la Bolivia de Evo Morales, la Cuba (que ya vemos las revueltas del pueblo contra la dictadura que rige en la Isla, y que son aplastadas por la violencia de las fuerzas de seguridad y del ejército, incluso por el ejército popular, que ya vimos los innumerables autobuses que desplegó el Gobierno Cubano, con fieles adictos al régimen, armados de palos para apalear al pueblo de a pie, que, simplemente, pide libertad, alimentos y medicinas) de los Castro, o, ¿por qué no?, la Corea del Norte, de Kim Jong-un, aboliendo el sistema de Monarquía Parlamentaria que consagra nuestra Carta Magna (a lo que, con su actitud cobarde y hierática, no deja de contribuir el principal interesado en que se mantenga este régimen, cual es el propio Monarca Español, Don Felipe VI, que hace la triple monada de “no ver”, “no oír” y “no hablar”, manteniendo una actitud pasota y condescendiente con los enemigos de la patria, representados por el Retroprogresista Criminal Gobierno de España, con el PSOE a la cabeza y todos los demás partidos políticos (ERC, PNV, Junts Per Cat, Bildu, Més País y alguna voz en el desierto, como la de Teruel Existe y demás morralla parlamentaria), dedicándose a sestear y no incomodar lo más mínimo al Pseudo-Doctor-Sánchez y sus secuaces, sin darse cuenta de que esta posición defensiva no hará sino acelerar el puntapié que, como ha ocurrido con los ex-Ministros defenestrados, al modo más puro y duro caciquil, más pronto que tarde, le darán en el antifonario), autoproclamándose Pinochón, como Presidente de la República y nuevo Jefe de Estado.

Parece mentira, que casi todos los estamentos institucionales cierren filas y los ojos y simulen o, a las claras, se sitúen en la posición de palmeros del actual Gobierno, esperando, como los cobardes que, con su silencio, compran su libertad, y, en realidad, no hacen otra cosa, sin darse cuenta, que firmar su sentencia de muerte.

Y, en este despliegue de fuerzas dirigidas a socavar y tomar las instituciones del Estado, a todo nivel, se les está indigestando el tercer Poder del Estado, el Poder Judicial que, por lo demás, amén de servir de contrafuerte a la expansión que por naturaleza adolece el Poder Ejecutivo (sobre todo cuando al frente del mismo se halla un psicópata: recordemos al Führer, Adolf Hitler, y la que lió cuando todos los mandamases coetáneos, dentro y fuera de Alemania, le fueron riendo las gracias y le fueron dejando hacer: nada más y nada menos que la Segunda Guerra Mundial), socavando el equilibrio que debe haber entre los tres Poderes de Estado, con la separación e independencia entre sí, que proclamara Montesquieu (que si ha sido dado por muerto en no pocos momentos de nuestro devenir, ahora, en este momento clave para salvar la libertad y el imperio de la Ley, bien podría decirse que, incluso, han robado su momia), teniendo en cuenta que el llamado Tercer Poder, o sea, el Poder Judicial, acaso sea el más trascendente, en cuanto tiene como misión fundamental ser el parapeto, el contrafuerte, el pararrayos, capaz de erradicar y acabar con esas ansias expansivas de poder que suele dimanar del Poder Ejecutivo, preservando el Orden Constitucional y arropando y defendiendo de sus excesos a los ciudadanos que integran la Nación. Y una prueba indolente, inicua y lacerante, la hemos vivido no hace mucho a cuenta de los indultos concedidos por este Criminal Gobierno (que así se alía con los que atentan no sólo contra la Ley, sino contra los fundamentos y las bases del Orden Constitucional, al haber sido condenados los independentistas catalanes por querer socavar la unidad territorial de la Nación Española), con los ataques a cara descubierta al Tribunal Supremo por su dictamen contrario a su concesión, y a los que se fueron plegando todas esas llamadas fuerzas vivas, que callan ante la inmundicia y con su silencio cómplice contribuyen al avance de las fuerzas del mal.

No han acabado los ataques a dicho Tribunal Supremo, sino que, ahora, se han redoblado en contra del Tribunal Constitucional, alguno de cuyos miembros, por ejemplo, Encarnación Roca, Vicepresidenta del Tribunal, ha declarado expresamente las presiones del Ejecutivo Español para que avalaran el “Estado de Alarma”: “Yo también he recibido esas llamadas del Gobierno”; lo que ocurre es que ahí está la diferencia sobre la que el PSOE quiere pasar de largo, una persona que decide con arreglo a su conciencia y a los fundamentos que honestamente cree que la avalan, y hace oídos sordos a quienes quieren influir en su decisión, a fin de arrimar el ascua a su sardina, ítem más, el voto de esta Magistrada fue decisivo para romper el empate a cinco que se mantenía en el Tribunal respecto a la demanda interpuesta por VOX, dirigiéndose todas las sospechas a que la que fue muñidora tratando de llevar el agua a su molino y hacer que la sentencia cayera de lado del Gobierno, no fue otra que la ex Vicepresidenta Primera, con cargo en ejercicio en esos trances, Carmen Calva Poyata, que da más la imagen de marujona, que el de una progresista de campanillas.

Ni qué decir que esta sentencia ha sido como una puya en todo lo alto de un picador al toro de turno, para bajarle los humos y sacarle al aire la nobleza que debe ser necesaria para que el maestro logre una faena de tronío, una puya de esas que hacen daño y que el público aplauda al varilarguero cuando éste, después de haber finalizado su cometido, se retira, con el castoreño en mano, camino de la puerta de caballos. Y ahí, es donde duele, y el mugido del Gobierno Retroprogresista Criminal de España, se ha oído por toda la piel de toro, traspasando fronteras, porque el varapalo sufrido por el Gobierno de España es de los que marcan época, el mayor varapalo dado a un Gobierno en funciones por un Tribunal, en este caso Español, y mira que el Pseudo-Doctor-Sánchez, lleva ya unos cuantos a sus espaldas, tantos como para poder escribir un libro semejante al Don Quijote de Miguel de Cervantes, que si viviera, seguro, lo llevaría a cabo con la destreza, como mínimo, igual, a la que empleó en las andanzas del caballero Alonso Quijano, Rocinante y Sancho Panza. O sea, que es una de esas sentencias que escuecen, por más que toda la pléyade de adláteres, corifeos, acólitos, paniaguados y mamandurrieros truenen como tormenta de verano tratando de quitarle hierro al culpable, que no es otro que “Pinochón” y sus secuaces, arremetiendo contra las togas del Tribunal Constitucional, incluso algunas de las de dentro del propio Tribunal, cual es el caso del Magistrado Cándido Conde-Pumpido (otro que se alinea dentro de ese refrán que sentencia que la cara es el reflejo del alma, lo cual ya lo dice todo, y poniendo al descubierto su adicción y entrega al PSOE), que ha emitido un voto particular (está en su derecho) contra la sentencia, poniendo a parir a sus compañeros que apoyaron la inconstitucionalidad del primer confinamiento acusándoles de “no utilizar argumentos jurídicos” para estimar el recurso de VOX (¡Ay, Casado, ay PP, que no os enteráis de lo que vale un peine!), concluyendo que “La sentencia desarma al Estado contra las pandemias”, sin darse cuenta de que la verdadera pandemia es la que parte de este Gobierno y de quienes, como es su caso, inclinan la cerviz cual toro al que obligan en el acto de descabellar, poniéndole la muleta y los capotes debajo del hocico, que no tiene escrúpulos en arremeter cuando le pintan bastos, tal como ha hecho la Ministra de Defensa, Margarita Robles (que parece mentira que sea magistrada) al tratar de echar barro sobre la sentencia, cuyo fallo, manifiesta que “Son elucubraciones doctrinales” (Según el Diccionario de Uso del Español, de María Moliner, “elucubración” es “acción y efecto de elucubrar”, y “elucubrar” es “Realizar muy laboriosamente construcciones intelectuales pero con poco fundamento”), o los espasmos de la “intelectual” y “buena persona” (según Luis-María Ansón), Ione Belarra, que acusa a los jueces de hacer “oposición al Gobierno” de coalición. Desde luego, calladitas, estarían más bonitas. Es un decir.

MIGUEL-ANGEL VICENTE MARTÍNEZ

28 de Julio de 2.021

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