El consejero de Sanidad de Castilla-La Mancha, Jesús Fernández Sanz, expresó su pesimismo sobre la pronta aprobación del anteproyecto de ley para regular el Sistema Nacional de Salud. Destacó la importancia de la colaboración público-privada como excepción y reafirmó el compromiso con un sistema sanitario mayoritariamente público en la región.
El consejero de Sanidad de Castilla-La Mancha, Jesús Fernández Sanz, ha manifestado su falta de optimismo respecto a la pronta aprobación del anteproyecto de ley que busca regular la gestión pública e integridad del Sistema Nacional de Salud. Durante una rueda de prensa previa a su participación en el Forum Interterritorial de Salud, organizado por Medicina Responsable, Fernández Sanz expresó que el momento actual es complicado y que se requiere una reflexión interna antes de avanzar en esta cuestión.
Ante las preguntas de los medios, el consejero destacó que, aunque considera que la concesión puede ser un modelo viable, es fundamental utilizar la colaboración público-privada como una excepción en muchas situaciones. “En sanidad no debemos centrarnos únicamente en la factura final, sino en las personas”, subrayó.
La situación sanitaria en Castilla-La Mancha
Fernández Sanz también hizo hincapié en que Castilla-La Mancha cuenta con servicios de sanidad privada que responden adecuadamente cuando son necesarios, aunque aclaró que más del 90 por ciento de la atención sanitaria en la región es pública. Esta proporción resalta el compromiso del gobierno regional con un sistema sanitario mayoritariamente público, a pesar de las circunstancias excepcionales donde se recurre a la sanidad privada.
El consejero concluyó afirmando que seguirán atentos al desarrollo del anteproyecto y a cómo evoluciona el debate sobre la colaboración entre lo público y lo privado en el ámbito sanitario.