El Ayuntamiento de Puertollano, en la provincia de Ciudad Real, ha anunciado un ambicioso proyecto de renovación en la Fuente Agria y su entorno. Las obras incluirán el cambio de grifos, la modificación del canal de desagüe, el arreglo de las escaleras y una musealización del área para mejorar el acceso y el conocimiento de este emblemático símbolo local, reconocido como Bien de Interés Cultural y pieza fundamental del Geoparque Volcanes del Campo de Calatrava, que destaca por su arquitectura de hierro vinculada a los manantiales de aguas ferruginosas.
Se espera que estas obras, consideradas entre las más significativas en la historia del monumento debido a su impacto en el caudal, accesibilidad y estética del entorno, comiencen en las próximas semanas, según han confirmado fuentes municipales.
Detalles del proyecto
En enero pasado, el alcalde Miguel Ángel Ruiz presentó el plan para reemplazar los actuales caños de la Fuente Agria por grifos modelo "presto", equipados con pulsadores de cierre temporizado. Esta medida busca mitigar la notable disminución del caudal que ha experimentado la fuente en los últimos años, fenómeno atribuido al cambio climático y a los daños ocasionados por diversas intervenciones urbanísticas realizadas durante los últimos 15 años.
Ante esta situación, el Ayuntamiento llevó a cabo un estudio hidrogeológico para evaluar las condiciones internas de la fuente y medir el nivel del agua en la antigua barrica de madera, protegida por una fundición de hierro decorada con cabezas de león que sostienen los caños. Además, se realizaron inspecciones en viviendas cercanas a cargo de Aquatec y con la colaboración de Aguas de Puertollano para analizar las variaciones en el caudal.
Historia y tradición
En marzo pasado, la Fuente Agria vivió otro momento significativo con la inauguración de su iluminación artística, un proyecto financiado por Fundación Iberdrola. Las primeras menciones al manantial datan del siglo XIV, según documentos conservados en el Archivo Histórico Nacional. En aquella época, sus aguas se utilizaban para regar huertos cercanos y abastecer a los habitantes locales.
A finales del siglo XIX, gracias a mejoras en las comunicaciones y conexiones ferroviarias, Puertollano comenzó a recibir un gran número de visitantes atraídos por sus aguas. En 1848 se tomó la decisión de construir un balneario en lo que hoy es conocido como Casa de Baños.
Construcción actual y reconocimiento geológico
La construcción actual de la fuente se remonta a 1910, cuando se erigió una estructura octogonal con nueve filas de peldaños que descienden progresivamente alrededor del surtidor rehundido en el terreno. En 2018, el Instituto Geológico y Minero de España clasificó el surgimiento de agua agria como Lugar de Interés Geológico (LIG) debido a su relevancia hidrogeológica.
A lo largo del tiempo, el uso del agua agria ha adquirido carácter tradicional entre los habitantes de Puertollano y sus alrededores. La recogida del agua se ha convertido en una práctica cotidiana que forma parte del patrimonio cultural inmaterial local, fomentando encuentros sociales entre vecinos.