El Colegio Oficial de Podólogos de Castilla-La Mancha ha emitido una alerta sobre el incremento del riesgo de papiloma plantar durante los meses estivales. Esta afección, también conocida como verruga plantar, se produce por una infección viral provocada por el virus del papiloma humano (VPH) y puede afectar a la piel de los pies, una parte del cuerpo que frecuentemente es descuidada.
En un comunicado, el Colegio subraya la importancia de hidratar no solo el cuerpo, sino también los pies, especialmente en épocas de altas temperaturas. El papiloma plantar tiende a aparecer en áreas de apoyo y en el talón, aunque puede manifestarse en cualquier parte del pie e incluso en las uñas. Esta condición provoca molestias y puede dificultar la marcha, llegando a causar un dolor intenso en algunos casos.
Consejos para prevenir el contagio
Los expertos recomiendan visitar a profesionales de la podología para abordar este problema de salud, cuyo contagio se intensifica al caminar descalzo en lugares como piscinas, vestuarios y duchas públicas. En estos entornos, el virus puede penetrar a través de pequeñas grietas o heridas en la piel.
Aproximadamente un 12% de la población experimentará papilomas plantares en algún momento de su vida, siendo los niños y adolescentes los más susceptibles. La incidencia aumenta durante el verano debido a la exposición de los pies a ambientes húmedos y superficies con alta afluencia de personas.
Diferencias entre papilomas y callos
El Colegio de Podólogos destaca que existen diversas opciones terapéuticas para tratar las verrugas plantares, dependiendo de su localización y tamaño. Además, advierten sobre la confusión común entre papilomas y callos. Mientras que los callos son resultado de presión o roce constante y conservan las líneas naturales de la piel, los papilomas eliminan estas marcas y presentan pequeños puntos oscuros internos relacionados con capilares sanguíneos. El dolor asociado al papiloma suele ser más intenso cuando se aplica presión lateralmente.
Aunque evitar completamente el contacto con el virus puede ser complicado, hay medidas sencillas que pueden ayudar a reducir el riesgo durante el verano. Se recomienda usar calcetines de látex o chanclas en piscinas y duchas públicas; no caminar descalzo en zonas húmedas; secar bien los pies tras el baño, prestando especial atención entre los dedos; mantener una buena higiene; y revisar periódicamente la piel de los pies para detectar cualquier cambio.