Las recientes lluvias en Castilla-La Mancha han sido valoradas positivamente por las Cooperativas Agro-alimentarias de la región, que consideran que estas precipitaciones son una «excelente noticia» para un territorio históricamente árido. Estas lluvias contribuyen a la recarga de acuíferos esenciales para los regadíos y favorecen el desarrollo de cultivos clave en la zona.
No obstante, el sector del olivar se enfrenta a serios inconvenientes debido a un «importante retraso» en la recolección de aceitunas. Las condiciones climáticas adversas han llevado a las cuadrillas y cooperativas a interrumpir sus labores más de lo deseado, según indican fuentes de la organización cooperativa.
Impacto generalizado en la recolección
A nivel nacional, esta situación ha generado que la recogida se realice en condiciones menos óptimas, con un ritmo inferior al habitual desde diciembre. Como resultado, las previsiones de cosecha tanto regionales como nacionales podrían no alcanzar las estimaciones iniciales, lo que podría tener un impacto económico negativo para agricultores y cooperativas.
En el caso del viñedo, el invierno coincide con el periodo de reposo vegetativo, lo que significa que las plantas no requieren agua inmediatamente. Las lluvias prolongadas permitirán que el suelo acumule reservas hídricas que serán aprovechadas en primavera y verano, promoviendo una brotación más vigorosa y uniforme.
Dificultades en otros cultivos
A pesar de que el riesgo sanitario es bajo durante el invierno, un exceso de agua o su mala distribución puede dificultar la entrada de maquinaria para la poda, una tarea crucial en esta época del año. En cuanto al cultivo del ajo, se reporta un buen desarrollo del ajo morado, mientras que el ajo Spring no presenta daños significativos; sin embargo, ya se requiere aplicar tratamientos fitosanitarios. Las lluvias están complicando el acceso a las parcelas y generan incertidumbre sobre cuándo podrán realizarse estas labores.
Respecto al almendro y pistacho, ambos cultivos se encuentran en parada vegetativa y están beneficiándose de las precipitaciones que aumentan la humedad del suelo. Aunque las lluvias han sido suaves y no han causado problemas significativos como escorrentías o erosión, se han registrado daños puntuales por árboles caídos debido a fuertes rachas de viento.
Beneficios para otros cultivos
Con los cultivos de fruta de hueso también en pausa vegetativa, las lluvias están ayudando a recargar hídrica sin incidentes relevantes. En lo que respecta al melón y la sandía, aunque aún queda tiempo para sembrar y plantar, estas lluvias son beneficiosas al proporcionar el tempero adecuado al terreno.
En relación con los cultivos herbáceos, afortunadamente muchas siembras estaban completadas antes del inicio de las persistentes lluvias en enero y febrero; solo algunas áreas altas quedaron sin sembrar. En general, estas precipitaciones benefician las siembras aunque empiezan a surgir zonas con encharcamientos persistentes que podrían afectar algunos cultivos.
Expectativas mixtas para los agricultores
El abonado de fondo ha sido inferior al de años anteriores en gran parte de la región. Sin embargo, destaca la provincia de Albacete, donde se espera romper con una racha prolongada de sequía desde 2021 gracias a estas lluvias regulares. Aun así, hasta junio hay muchas incertidumbres por resolver.
Por último, se mantiene una alerta respecto al cultivo del maíz; parte de su cosecha no se ha podido realizar debido a las lluvias intensas en Guadalajara, donde los propietarios temen inundaciones provocadas por desembalses.