Este fin de semana, 11 voluntarios de Protección Civil en Castilla-La Mancha participaron en un curso sobre apoyo psicológico y social en crisis, organizado por la Escuela de Protección Ciudadana. La formación incluyó técnicas de intervención, comunicación y primeros auxilios psicológicos, destacando la importancia de estar preparados para ayudar a las víctimas.
Durante este fin de semana, un curso de formación ha contado con la participación de 11 alumnos provenientes de diversas agrupaciones de voluntarios de Protección Civil en Castilla-La Mancha. Este curso se ha llevado a cabo en la Escuela de Protección Ciudadana, que es un organismo bajo la supervisión de la Consejería de Hacienda, Administraciones Públicas y Transformación Digital, y está enfocado en brindar apoyo psicológico y social en momentos de crisis.
La actividad formativa, titulada ‘Técnicas de apoyo psicológico y social en situaciones de crisis’, busca facilitar la adquisición de competencias necesarias para la intervención y comunicación con víctimas que han experimentado situaciones traumáticas. Para lograr este objetivo, se han explorado los principios de la psicología general aplicados a contextos de emergencias sanitarias. Además, se ha proporcionado capacitación en comunicación, habilidades sociales, y en primeros auxilios psicológicos, dirigidos a quienes intervienen en situaciones de catástrofe.
El director general de Protección Ciudadana, Emilio Puig, ha inaugurado la actividad, subrayando la importancia de que los voluntarios de Protección Civil cuenten con las habilidades y conocimientos adecuados. Estos voluntarios, que frecuentemente son los primeros en responder ante un incidente o emergencia, deben estar preparados para ofrecer atención a las víctimas de tales situaciones.
El desarrollo de este curso se ha llevado a cabo en dos fases: una telemática y otra presencial. En ambas modalidades, han participado un total de 11 voluntarios pertenecientes a agrupaciones de Protección Civil de diversos municipios de la Comunidad Autónoma. Estos voluntarios provienen de las localidades albaceteñas de Caudete y Mahora, así como de las ciudarrealeñas Herencia y La Solana, la conquense Iniesta, y las toledanas Bargas, Cedillo del Condado, Escalona y Mejorada; además, también se contó con la participación de un voluntario de Cruz Roja.