Este martes, en el Palacio de Fuensalida de Toledo, se llevará a cabo la presentación de la convocatoria de refuerzo del Plan de Retorno del Talento. Esta iniciativa tiene como objetivo fomentar y apoyar a los jóvenes que abandonaron su tierra y desean desarrollar sus capacidades en Castilla-La Mancha.
El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, hizo este anuncio durante la Jornada 'Castilla-La Mancha, Tierra de Oportunidades. Modelos de negocio para el siglo XXI', organizada por el periódico digital ENCLM. Durante su intervención, García-Page recordó que esta región fue pionera en este tipo de iniciativas, las cuales han sido replicadas en otros lugares, incluso a nivel del Gobierno español.
Retorno de jóvenes y nueva legislación
García-Page destacó que más allá de las cifras, es “enormemente estimulante” observar cómo “con un poco de ayuda” muchos jóvenes que se vieron obligados a marchar en tiempos difíciles han regresado. “El saldo migratorio de jóvenes es positivo para nosotros”, subrayó el presidente.
Además, anunció que Castilla-La Mancha será la primera comunidad autónoma en adaptar este año su legislación sobre formación profesional. “Tendremos una nueva ley que se alineará con el modelo dual y la colaboración con las empresas, un enfoque que ya está dando resultados”, explicó. Aseguró que esta futura ley no solo mejorará lo existente, sino que también lo blindará y dotará adecuadamente.
Decálogo de propuestas urgentes
En su discurso, García-Page presentó un decálogo con diez propuestas urgentes para España. La primera consiste en mejorar los planes de inversión en líneas eléctricas, sugiriendo que deberían ser al menos el doble y repotenciar las existentes. La segunda propuesta aboga por iniciar un proceso de armonización técnica y legislativa entre el Estado y las comunidades autónomas.
La tercera sugerencia se centra en la necesidad de un nuevo Plan de Infraestructuras a nivel nacional, tanto para ferrocarriles como para vías convencionales. Según el presidente castellanomanchego, estos son “tapones” o cuellos de botella que impiden el crecimiento económico y cuya solución podría significar un incremento significativo del PIB.
Entre las otras propuestas se incluyen el fomento del turismo, la aprobación de la Ley del Suelo y la creación de planes de vivienda. También se destaca la importancia del desarrollo energético sin abandonar la apuesta por las energías renovables. El decálogo concluye con dos puntos adicionales: un Plan de Adaptación del sector económico a la Inteligencia Artificial y un Plan de Sostenibilidad para el sistema sanitario español, independiente de la financiación autonómica.