Miles de personas se han congregado en los alrededores de Cibeles, en Madrid, para presenciar la llegada de León XIV, con motivo de la Santa Misa programada para este domingo 7 de junio. Los asistentes han esperado durante horas, muchos de ellos equipados con sillas plegables y algo para desayunar. Otros, especialmente grupos de jóvenes, han optado por pasar la noche en colegios cercanos, portando mochilas de acampada y esterillas. “Solo por el ambiente, hay ganas”, comentan algunos peregrinos.
Cayetana y Raquel, dos jóvenes de 19 años que forman parte de la Diócesis de Getafe, expresan su emoción tras haber visto al Papa el día anterior. “Fue muy emocionante. Solo por el ambiente siempre hay ganas”, afirman. Juan, un joven de 17 años del CEU de Alicante, también ha sido acogido en un centro educativo local y llegó a Madrid junto a un grupo de aproximadamente 50 personas para asistir a la Vigilia. Se muestra “expectante” ante lo que sucederá hoy y describe su experiencia anterior como “una locura”.
Un ambiente festivo entre los asistentes
Entre los presentes se pueden observar pancartas que representan parroquias, movimientos eclesiales y diócesis, así como banderas nacionales que identifican a los peregrinos provenientes de diferentes regiones. A medida que avanza la mañana, familias con niños y grupos organizados se agrupan en los accesos a los sectores, preparados para enfrentar una jornada marcada por altas temperaturas. Botellas de agua, gorras y mantas son elementos comunes entre los asistentes.
Algunos participantes aprovechan para compartir desayuno en pequeños corrillos mientras otros dedican esos momentos previos a la oración personal o rezos comunitarios. Sandra ha venido con su nieta y ha traído 'tuppers' con fruta y una pizarra de juguete para mantener entretenida a la pequeña. Ella se siente “super feliz” por ver al Papa y espera que su mensaje sea uno de “todo por la paz”.
Expectativas personales sobre el evento
Ana, procedente de Talavera de la Reina pero residente en Madrid desde hace años, asiste a esta misa porque admira mucho a León XIV. Reconoce que podría ser su única oportunidad para vivir esta experiencia: “Es el único acto al que podré asistir”, señala. Ana está acompañada por su cuñada y su sobrina de 12 años, quienes le animaron a participar.
Aunque no es su primera vez en un evento similar —estuvo presente en la misa celebrada por Juan Pablo II en 2003— asegura que no quiere perderse la oportunidad de ver al nuevo Pontífice. Ha visitado el Vaticano en dos ocasiones pero nunca ha tenido la ocasión de ver a un Papa debido a sus vacaciones estivales.
Una conexión renovada con la fe
Ana aguarda con ilusión escuchar el mensaje del Papa y cómo desarrolla su lema "Alzad la mirada". Confiesa que ha estado distante de la Iglesia durante años y ve esta ocasión como una oportunidad para reconectarse. Su cuñada Clara también participa activamente; asistió a la Vigilia juvenil junto a su hija Julia dentro del grupo parroquial Santa Teresa.
Clara recuerda haber visto al Papa anteriormente durante algún acto relacionado con la JMJ en Madrid en 2011 y expresa su entusiasmo por compartir esta experiencia con su hija, quien acaba de confirmarse hace tres semanas. Loreto, amiga de Julia, también está emocionada por asistir a estos actos: “Es la primera vez que vengo”, afirma llena de ilusión.