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La mosca cojonera

miércoles 24 de julio de 2019, 12:55h

Esto es lo que supondría para Pedro Sánchez, caso de que, al fin, después de este trágala de ir y venir, con reuniones mil, entre el PSOE y la formación morada, Unidas-Podemos (¡Ay que ver, con el nombrecito! y que nadie diga nada al respecto, es de traca), la entrada en dicho Ejecutivo del líder morado (¿o será también, morada?), Pablo Iglesias, sobre el que por lo que se ve ya barrunta Don Pedro (que será lo que sea, pero de tonto no tiene un pelo) que le dará la vara cosa mala, por lo que, bajo ningún concepto, quiere embarcarse con este sujeto sentado a la mesa del Consejo de Ministros, en un más vale solo que mal acompañado, y le ha vetado, tal como se veta y se aísla a alguien que padece una enfermedad infecto-contagiosa, dándole calabazas como una doncella se las da al trovador que le pega la brasa con canciones, musicadas con el laúd, a la manera de cómo lo hacía Fernando Fernán-Gómez, en la versión cinematográfica de La Venganza de Don Mendo, del dramaturgo Pedro Muñoz Seca. ¿Qué no ve en mí, dicen que se pregunta Don Pablo, mi costilla socialista, para despreciarme de tal guisa? Pues la respuesta es clara y sencilla: Don Pedro quiere estar libre de “moscas cojoneras”, entendida como persona que incordia o molesta, o, quizás, con mayor sentido, el probable próximo inquilino de La Moncloa, quiere librarse de la “mosca borriquera”, o sea, de ese insecto díptero de la forma de la mosca doméstica, pero con aguijón en vez de trompa, que no es otra que la que se apega alrededor de las mulas, mulos o burros y burras, y les es imposible quitárselas de encima, cabeceando o con el rabo, pues una y otra vez vuelven, erre que erre, a posarse sobre el lomo, la cabeza o cualquier otra parte del cuerpo de tales cuadrúpedos, convirtiéndose en unos inseparables y cojoneros compañeros, sí o sí.

En realidad, no sé cómo de esta pretensión del Sr. Iglesias, se extraña el Dr. Sánchez, ya que al líder de la formación morada, se le ha visto el plumero en no pocas ocasiones, exigiendo no un Ministerio, sino, incluso, el cargo de Vicepresidente del Gobierno de España, en un hipotético Gobierno de Pedro Sánchez. Parece como si Pablito Iglesias ya hubiera nacido con ese antojo, y a la pregunta reiterada de sus padres sobre ¿qué quieres ser de mayor, hijo mío?, la respuesta, quizás, en contra de la lógica de cualquier crío, con pantalones cortos, que hubiera sido la de futbolista, torero o bombero, mi gozo en un pozo, lo que respondía Pablito, como un Shin-Chan cualquiera, era simplemente “Mamá, papá, quiero ser Ministro” y en esas está, viendo la forma de cómo pueden abrirle la puerta de La Moncloa y poder sentarse en la mesa ovalada del Consejo de Ministros para enterarse de lo que allí se cuece.

Quizás, por ello, el Dr. Sánchez, le ha venido vetando, poniendo como excusa para no entrar al trapo de un Gobierno de Coalición, la figura del propio Pablo Iglesias, que no quiere verlo ni en pintura sentado a la citada mesa, mas necesitando, como agua de mayo, los votos de Podemos para alcanzar la investidura de cara a la formación del próximo Gobierno de España. Por cierto, recalco lo de España, porque existe a nivel general una idea del españolismo rancio, huero y barato, cuando no ridículo, de sentirse orgullosos de ser españoles, rodeando el cuerpo con la bandera española, a modo de capa, cuando pintan oros, tal como por ejemplo, cuando la Roja (llamada así, a mi manera vergonzosamente, y si no cuando hablan de La Rojita, que ya es para mear y no echar gota, o más bien, para cagarse en los calzones, refiriéndose a las distintas selecciones de fútbol, según la edad de los componentes, lo cual nos pasa por no mirarnos al espejo) ganó la Copa de Europa o el Campeonato Mundial de Fútbol de 2.010, queriendo indicar que somos los mejores, por lo que en este aspecto no deja de extrañar que desde los medios de comunicación, sin excepción, con motivo del 50 aniversario de la llegada del hombre a la Luna, no paren de aseverar que España tuvo un papel fundamental en tal logro, si es que a alguno no se le va la mano y proclama que el que pisó la Luna, fue Manolo Escobar o Sarita Montiel, en ese afán de dar a entender que no se hubiere conseguido tal hito sin la colaboración española. Pero, en fin, así somos los españoles, Quijotes hasta la médula, con el correspondiente genio y figura hasta la sepultura, y así nos toman por el pito del sereno en cualquier tablao que se precie.

En fin, volviendo a ese énfasis del Sr. Iglesias de pisar las alfombras de La Moncloa en su calidad de, al menos, Ministro, el Sr. Sánchez se lo ha pensado muy mucho y bien para él, negarle el pan y la sal, proclamando, claramente y a voz en grito, que no quiere sentarse junto al Coletas en un Consejo de Ministros, a lo que, con rapidez y haciendo de tripas corazón, y con el objeto de tener algún vínculo con esa Mesa del Consejo de Ministros, y como dando a entender que se sacrifica por el bien del país (que sus sacrificios ya sabemos cómo son, casoplón mediante), ha manifestado que “se aparta” para no ser obstáculo al Gobierno Progresista de la Izquierda en España, pero condicionando su retiro (que va a ser activo) a la facultad de decidir cuántos Ministerios quiere el nene y cuáles, barruntándose una vicepresidencia social (la que él pedía para sí, como mal menor) y Ministerios rayanos en Hacienda, Trabajo, Medio Ambiente, Seguridad Social y Comunicación. Que lo que es por pedir (como cualquier crio en su carta a los Reyes Magos de Oriente), que no quede y sin que, de momento, haya nada pactado al respecto, habiéndose dejado escapar que entre los asaltantes de La Moncloa, entrarían su querida Irene Montero (pues así, desde la cama le podría informar bien y fielmente de lo que se masculla en el Gobierno, y probablemente, contraviniendo el secreto de las deliberaciones en Consejo de Ministros a que quedan obligados sus miembros) y Pablo Echenique (no sé si por llamarse Pablo, a ver si lo confunden con el propio Pablo Iglesias) y otros, cuya pretensión es desembarcar en La Moncloa y disfrutar de las prebendas ministeriales, que ya es hora de que los Morados y las Moradas vayan cogiendo cacho de esta España que no sale de su asombro. En cualquier caso, Don Pablo Iglesias, de alcanzar este pacto, ya tiene vía libre para pasearse, entrar y salir como Perico, más bien como Pablito, por su casa, por los Ministerios que tenga a bien concederle el Secretario General del PSOE, con lo cual podrá estirar el cuello, y a la larga, con esta estratagema del Dr. Sánchez, no sabemos si el tiro le puede salir por la culata, pues la “mosca cojonera”, o más bien, en este caso “la mosca borriquera”, no va a poder espantarla ni a cabezazos ni con el rabo y ya puede ir rogando a Dios, aunque sea ateo o no creyente, para que las moscas borriqueras no le dejen, como, a veces pasa, con las ramas, ver el bosque, y tenga que salir a espantárselas al Retiro, porque esa mosca, aunque no acceda a La Moncloa, le va a perseguir día y noche y, más aún, ni siquiera le va a dejar dormir, sobre todo en estas tórridas noches del verano.

MIGUEL-ÁNGEL VICENTE MARTÍNEZ

24 de Julio de 2.019

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