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2019 dejó 26 muertos por los temporales, dos de ellos en Caudete (Albacete)

2019 dejó 26 muertos por los temporales, dos de ellos en Caudete (Albacete)

martes 31 de diciembre de 2019, 13:18h

El año 2019 se saldó con 26 fallecidos por el efecto de los temporales de nieve, viento o lluvia en España, dos de ellos en Caudete (Albacete).

Y otras nueve personas murieron por golpes de calor en un ejercicio en el que los meteorólogos destacan como fenómenos más adversos la gota fría de septiembre en el Mediterráneo o la ola de calor de julio.

Apenas había arrancado el año 2019 cuando un fuerte temporal de lluvia causó el 24 de enero cuatro fallecidos en Asturias -tres en accidentes de tráfico y un cuarto al caer a un río- y los desbordamientos provocaron importantes daños materiales.

Hasta cinco meses más tarde no se producía ningún fenómeno meteorológico con fallecidos en España y fue el 27 junio cuando el calor se cobraba su primera víctima, un hombre de 93 años que se desplomó en una céntrica calle de la ciudad de Valladolid.

Un día después, un joven de 17 años murió en un hospital de Córdoba, al que acudió con convulsiones tras haberse metido en una piscina para refrescarse de un golpe de calor mientras trabajaba en el campo en la localidad de Castro del Río.

El 28 junio un hombre de 66 años murió por otro golpe de calor cuando trabajaba en el campo en la localidad sevillana de El Cuervo y las altas temperaturas registradas en julio en Logroño -las más elevadas en cuatro décadas- se cobraron la vida de una anciana de 86 años el día 1 y de un hombre de 86 años el día 4.

Las lluvias torrenciales volvieron a ser noticia el 8 de julio en Navarra, donde la crecida del río Cidacos provocó inundaciones en Tafalla y otras localidades y la muerte de un joven de 25 años, arrastrado por la corriente tras haber logrado abandonar el vehículo que conducía.

El 25 julio, de nuevo un golpe de calor fue el causante de la muerte de un hombre de 85 años en Granada tras una exposición prolongada al sol durante un paseo, y el 5 agosto las altas temperaturas causaron la muerte de un hombre de 36 años en una fábrica de componentes para automóviles en Valladolid y de otro de 34 años en Mutxamel (Alicante).

Entre los días 12 y 15 de septiembre, la gota fría o dana que azotó al sureste peninsular dejó siete fallecidos -dos en Caudete (Albacete), tres en la provincia de Alicante, uno en Almería y uno en Baza (Granada)-, la mayoría arrastrados por las aguas.

El 21 de septiembre, un hombre murió ahogado en el bajo de un local de Castell-Platja d'Aro (Girona), que había quedado anegado por las lluvias torrenciales, y también en Cataluña, el fuerte temporal de lluvias del 23 de octubre provocó la desaparición de siete personas en Tarragona, cuatro de las cuales fueron recuperadas sin vida.

Durante ese mismo episodio, que afectó también a Baleares, dos jóvenes turistas húngaros desaparecieron en Cala Esmeralda (Mallorca) tras caer al mar arrastrados por una ola cuando estaban en un acantilado y el 3 de noviembre, un fuerte temporal de viento provocó la caída de una palmera en Palma de Mallorca, que impactó de lleno sobre una mujer, a la que causó la muerte.

Entre los días 19 y 22 de diciembre, las borrascas Elsa y Fabien dejaron al menos seis muertos a su paso por España: el día 19 un hombre en Puenxo (Asturias) por un desprendimiento de tierra y rocas y otro en Santiago de Compostela, al caerle encima un muro.

El día 20 se saldó con tres fallecidos, un hombre cuyo vehículo fue arrastrado por la corriente en Huéscar (Granada), otro hombre que cayó al río con su tractor en Vegas del Condado (León) y una mujer coreana por el impacto de un cascote de un edificio en Madrid, y el día 22 de diciembre, un pescador en Sant Feliu de Guíxols (Girona) murió arrastrado por un golpe de mar.

"Con Elsa llegó el primer temporal intenso que amortiguaría la sequía pertinaz que afectaba a la península", ha recordado el meteorólogo Francisco Martín, pero esta borrasca "no vino sola, sino que fue conducida por fuertes vientos del oeste en niveles altos, muy superiores a los valores medios y muy anómalos".

El 25 de octubre, el Centro Nacional de Huracanes calificó al huracán Pablo como tormenta tropical, que se convirtió en uno de los fenómenos más significativos del año que este martes termina, ha subrayado José Antonio Maldonado, director de Meteorología en Meteored.

Y el carácter excepcional del temporal de lluvias de septiembre hizo que se popularizara el término dana, "que aquellos días convivió con la expresión 'gota fría', muy arraigada en el área mediterránea", ha señalado José Miguel Viñas, meteorólogo de Meteored.

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