La consejera de Desarrollo Sostenible del Gobierno de Castilla-La Mancha, Mercedes Gómez, ha respondido por carta a las solicitudes de las plataformas ciudadanas STOP Biometano en la región. En esta comunicación, busca aclarar los detalles del Plan Regional de Biometanización que se está desarrollando con una proyección hacia 2030.
Gómez ha expresado su máximo respeto por las contribuciones realizadas durante los procesos de participación pública relacionados con este plan. En su misiva, subraya que su departamento ha abordado cuestiones como la distancia mínima entre las plantas y los núcleos poblacionales, así como la ubicación de estas instalaciones y el rechazo vecinal en ciertas áreas.
Aclaraciones sobre el proceso
La consejera reconoce que cada uno de estos temas podría dar lugar a un debate extenso y frecuentemente inconcluso. No obstante, reafirma que todas las tramitaciones para la instalación de estas plantas deben seguir un riguroso proceso ambiental.
“Se les exige cumplir requisitos adicionales detallados en el Plan Regional, incluyendo distancias a viviendas y la gestión del transporte y almacenamiento de residuos orgánicos”, explica Gómez. Además, durante la fase de Información Pública y Consultas a Administraciones Interesadas, se considerarán todas las aportaciones sobre los posibles impactos ambientales o en la salud pública antes de tomar decisiones definitivas sobre las autorizaciones.
Informes municipales necesarios
Gómez detalla que los ayuntamientos implicados deben elaborar dos informes: uno sobre compatibilidad urbanística y otro acerca de los efectos socioeconómicos y acumulativos del proyecto en relación con otras actividades relevantes en el municipio.
Una vez completada la tramitación ambiental, será necesario obtener tanto la licencia de obra como la licencia de actividad si se cumplen todos los requisitos establecidos por la normativa municipal. “Por lo tanto, la autonomía local para decidir sobre su propio desarrollo está completamente garantizada”, asegura.
Medidas para mitigar olores y emisiones
El Plan también establece distancias mínimas respecto a las poblaciones cercanas y requiere un estudio odorífero que asegure que no habrá molestias por olores o emisiones provenientes de las plantas. “Se exigirá que los residuos sean almacenados en recintos cerrados con presión negativa y biofiltros, además de establecer rutas que eviten el paso de vehículos por áreas pobladas”, añade.
En cuanto a las emisiones gaseosas, se implementará un control estricto sobre el metano y otros gases. Según Gómez, esto responde no solo a normativas ambientales y sanitarias, sino también al hecho de que la comercialización del biogás es fundamental para el funcionamiento económico de estas instalaciones.
Dudas sobre el digestato
A fin de disipar inquietudes sobre el digestato generado durante la gestión de residuos, Gómez aclara que “los digestores operan con bacterias vivas; si los subproductos utilizados para producir biogás contuvieran sustancias nocivas, estas bacterias morirían y afectarían el funcionamiento”.
Finalmente, menciona la Guía de Buenas Prácticas para Proyectos de Biogás y Biometano elaborada por el IDAE. Esta guía aboga por principios como diálogo, transparencia y participación ciudadana desde las fases iniciales del proyecto.
Compromiso hacia una revolución energética
Gómez concluye enfatizando la importancia del compromiso medioambiental y los beneficios comunitarios derivados del adecuado emplazamiento y gestión eficiente de estos proyectos. “Estamos ante una revolución energética en un contexto geopolítico incierto que nos impulsa a aumentar nuestra autonomía energética”, finaliza.