Un equipo de investigadoras del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) ha llevado a cabo una investigación internacional que revela el tipo de marcas distintivas que las raíces de las plantas dejan en los huesos. Este estudio tiene importantes aplicaciones, como la determinación del hábitat de un yacimiento, la mejora en la estimación del tiempo transcurrido tras la muerte, la identificación de si un cadáver ha sido trasladado y el análisis de cambios climáticos pasados.
Los hallazgos se han obtenido a partir de uno de los primeros experimentos controlados a largo plazo, que examina cómo las raíces vegetales afectan a los restos óseos en condiciones naturales. La investigación, publicada recientemente en Plos One, abre nuevas posibilidades para reconstruir ambientes pasados y enriquecer las investigaciones forenses.
Nuevas perspectivas en tafonomía
Este trabajo forma parte de un proyecto más amplio destinado a crear una base de datos sobre los patrones dejados por las raíces en los huesos. Las plantas extraen minerales del hueso, como los fosfatos, mediante la liberación de ácidos que provocan corrosión y marcas específicas.
El equipo analizó el efecto de las raíces en un entorno mediterráneo semiárido, enterrando diferentes huesos a profundidades de 25 y 50 centímetros durante periodos que varían entre uno y diez años. Se caracterizaron distintos tipos de vegetación representativa, incluyendo encinas (Quercus ilex), olivos (Olea europea) y vides (Vitis vinífera), contrastando sus marcas con aquellas producidas por plantas acuáticas, subterráneas y aéreas previamente estudiadas.
Análisis detallado de las marcas
La investigadora Alba Macho-Callejo explica que el análisis mediante microscopía óptica y electrónica permitió identificar patrones diferenciados según el tipo de vegetación. Por ejemplo, las encinas generaron surcos sinuosos con bordes irregulares debido a sus raíces profundas; los olivos dejaron marcas superficiales rectilíneas; mientras que las vides produjeron grabados lineales con grietas y coloraciones rojizas en los huesos.
Dores Marin-Monfort, investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas en Argentina (CONICET), destaca que cada tipo de planta deja una firma característica en el hueso, lo cual puede proporcionar información valiosa sobre los entornos paleontológicos. Yolanda Fernández-Jalvo añade que estas marcas son indicadores ambientales cruciales para entender cómo ha cambiado el entorno a lo largo del tiempo.
Impacto en estudios forenses
La investigación representa un avance significativo para la tafonomía, disciplina dedicada al estudio de los procesos que afectan a los restos orgánicos tras la muerte. Sara García-Morato, coautora del trabajo, señala que hasta ahora se conocían las marcas causadas por raíces, pero no existían estudios experimentales controlados para discernir qué tipo de planta correspondía a cada patrón.
Macho-Callejo enfatiza que estas marcas quedan impresas en los huesos y se conservan durante la fosilización. Esto permite diferenciar entre marcas producidas por diversas plantas y aquellas causadas por animales o herramientas. El estudio comenzó en 2012 con el entierro de huesos en áreas cubiertas por diferentes tipos de plantas en la Estación Experimental de la Higueruela (Santa Olalla, Toledo).
Aportaciones futuras al conocimiento científico
Aida Gutiérrez, antropóloga forense también del MNCN, comenta que la rápida aparición de estas marcas puede ser utilizada incluso en investigaciones recientes para determinar si un cadáver ha sido movido tras su enterramiento. Además, este trabajo es parte de un proyecto más ambicioso que continuará con nuevos experimentos para ampliar la base de datos sobre marcas vegetales.
"Nuestro objetivo es construir una 'biblioteca de huellas' que permita identificar con mayor precisión la vegetación asociada a restos óseos en cualquier contexto", concluye Fernández-Jalvo.