El juicio que se celebra en la Audiencia Provincial de Cuenca ha visto comparecer a J.A.V., acusado de abusar sexualmente del hijo de una mujer que residía en su finca en Sisante. El hombre enfrenta una condena de diez años por este delito, pero ha mantenido su inocencia, afirmando que nunca tocó al menor.
Durante su declaración, J.A.V. explicó que acogió a la madre del niño, originaria de Colombia, quien había encontrado trabajo en una churrería. Según su relato, apenas interactuaba con ella debido a sus largas jornadas laborales en el campo. El hijo, de nueve años, llegó unas semanas después y también se alojó en la finca; sin embargo, el acusado insistió en que no tenía contacto directo con él, ya que pasaba la mayor parte del tiempo fuera y era su esposa quien cuidaba del menor mientras su madre trabajaba.
Negaciones y acusaciones
El acusado negó rotundamente las acusaciones de abuso y malos tratos formuladas tanto por el niño como por su madre. Aseguró que no le gustan los hombres y mucho menos los niños, reiterando que siempre estuvo ocupado fuera de casa mientras el menor estaba bajo el cuidado de su esposa. Además, desmintió haber estado ebrio o haber realizado tocamientos indebidos.
Por otro lado, el menor declaró mediante un vídeo pregrabado que durante las ausencias de su madre sufría tocamientos en sus partes íntimas por parte del acusado. Según el testimonio del niño, estos incidentes ocurrieron en varias ocasiones y siempre sobre la ropa, excepto en una ocasión en la que logró escapar y encerrarse en el baño tras intentar cumplir con lo solicitado por J.A.V.
Contexto familiar y testimonios
La madre del pequeño también fue escuchada a través de videoconferencia. Relató que emigró a España buscando asilo político debido a situaciones de maltrato vividas en Colombia. Tras llegar a Sisante para trabajar y cuidar perros, mencionó que las condiciones empeoraron con la llegada de su hijo. La mujer afirmó que el acusado amenazaba al niño para que no hablara sobre los abusos.
A pesar de no haber presenciado directamente los actos denunciados contra su hijo, insinuó que J.A.V. intentó realizarle tocamientos a ella misma y describió un comportamiento habitual del acusado como si estuviera constantemente bajo los efectos del alcohol. La madre manifestó preocupación por el estado emocional de su hijo, indicando que está "muy mal" y aún tiene cosas difíciles de expresar.
Declaraciones contradictorias
En el juicio también compareció la esposa del acusado, quien sostuvo que nunca vio a su marido solo con el niño ni tuvo comunicación directa con ellos durante la convivencia. Afirmó que las relaciones entre todos fueron “armoniosas”. También testificó una amiga de la esposa del acusado, quien había acogido al niño temporalmente cuando cambió de colegio.
Técnicos especializados en menores intervinieron por videoconferencia desde Palma de Mallorca. Afirmaron que el relato del menor es compatible con un episodio de violencia sexual y no detectaron contradicciones ni influencia externa en sus declaraciones. En sus conclusiones finales, el Ministerio Fiscal defendió la veracidad del testimonio del niño, mientras que la defensa cuestionó la credibilidad tanto del menor como de su madre, argumentando la falta de pruebas más allá de sus testimonios.